Posteado por: sofia91 | 14 marzo, 2010

Un pulmón verde en plena ciudad.

Con casi 80.000 m2, el Parque de Ferrera se convierte en el punto verde más importante de los 13 que tiene la ciudad.

En pleno casco histórico se abre camino entre la contaminación un espacio para descansar, pasear, jugar, hacer deporte e incluso recrear la vista.

Durante siglos el parque fue el jardín del Palacio de los Marqueses de Ferrera; hasta que, tras laboriosas negociaciones, el Ayuntamiento adquirió la mayor parte para el uso público, dejando la zona conocida como Jardín Francés reservada a la propiedad hasta 1998.

Estanque con patos.

Estanque del Parque de Ferrera

El parque, que tiene 5 entradas, está dividido en diferentes secciones que se encuentran recorridas y unidas por diferentes caminos. Así bien podemos encontrar una zona infantil con columpios, un circuito deportivo que recorre la periferia del parque, un estanque en el que hay una gran variedad de aves acuáticas y las grandes zonas verdes, con algunas particularidades dignas de destacar; entre las que encontramos, por un lado, un tenderete de música, donde en ocasiones se realizan conciertos y espectáculos y, por otro, dos grandes espacios de césped donde está permitido pisar y donde niños y mayores disfrutan de las tardes de sol jugando o descansando.

Quiosco de la música

En uno de estos dos grandes espacios se encuentra un monumento natural conocido por los ciudadanos como “El árbol caído”. Hace bastantes años, después de una gran tormenta en Avilés, un par de árboles del parque cayeron, pero no fueron dañados, por lo que siguieron creciendo en horizontal. Los técnicos del ayuntamiento pensaron cortarlos, pero debido a la opinión generalizada de la gente se les dejo seguir viviendo a su manera. A día de hoy son visitados por niños y por mayores que se atreven a subir entre sus ramas y sus raíces.

Por otro lados, dentro del recinto del parque, encontramos el, ya citado,  Jardín Francés.. Fuentes con caídas de agua, árboles centenarios, arbustos, flores y enredaderas hacen las delicias del visitante.

Vista del Jardín Francés

¿Mi recomendación? Una tarde de otoño o primavera, ganas de caminar y respirar naturaleza y un buen libro del que disfrutar, descansando sentado en uno de los numerosos bancos del parque o al pie de un árbol  que ha visto pasar a su lado a miles de personas y ha visto crecer a miles de niños que, como yo, pasaron muchas de sus tardes jugando bajo el cobijo de su sombra.

Fuentes: Oficina de Información y Turismo de Avilés y fuentes propias.

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Responses

  1. Se te olvidaron los besos robados.Quien venga igual los encuentra.

    Cova

  2. Yo tambien visitaba el árbol caido.¡Qué chula es la infancia!

    Helena

  3. Que blog mas interesante, estaré al tanto

  4. escueto e intimo lugar de muchos recuerdos sobre todo en la zona del laberinto

  5. Parece un hermoso lugar.
    Como comentan por aquí, igual alguien allí me roba un beso.
    Quien sabe jejeje

    Saludos avilesina!

  6. Me encanta este parque! que de momentos inolvidables habremos pasado aquí todos los avilesinos…sin duda,uno de los símbolos más importantes de la ciudad


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